¿Qué secreto oculta el número 7?

Para Pitágoras era el número perfecto, Alighieri lo usaba en sus obras y la Biblia lo menciona con frecuencia. De las siete maravillas a los siete pecados capitales, las claves de una cifra que tiene poder en sí misma.

En Astrología el ciclo de 7 suele ser crítico por el ángulo hostil que forma la Luna con el Sol cada siete días (llamados días críticos) o por el ciclo de Saturno que hace un aspecto hostil  con su posición inicial cada siete años.

El 7 es el número de la finalización de un ciclo y su renovación.

El séptimo día el Creador dejó de trabajar y descansó e hizo de éste un día santo: el shabat no es, por ende, su reposo exterior sino su coronación, su finalización en la perfección, y no solamente el séptimo día, el séptimo año también es de reposo.

El número 7, por la transformación que inaugura, posee en sí mismo un poder: es un número mágico.

De acuerdo a Cornelio Agrippa, los siete ángeles que asisten ante la faz de Dios son:

  • Para el Sol, el ángel de la Luz , Miguel.
  • Para la Luna, el ángel de las aspiraciones y de los sueños, Gabriel.
  • Para Mercurio, el ángel civilizador, Rafael.
  • Para Venus: el ángel del amor, Anael.
  • Para Marte, ángel exterminador, Samahel.
  • Para Júpiter, el ángel dominador, Zadkiel.
  • Para Saturno, el ángel de la solicitud, Zaphkiel

Los pecados (o vicios capitales) también se pueden asociar con el septenario:

  • La soberbia al Sol
  • La avaricia a Saturno
  • La lujuria a Venus
  • La ira a Marte
  • La gula a Júpiter
  • La envidia  a Mercurio
  • La pereza a la Luna

Como contrapartida, sucede lo mismo con las 7 virtudes cardinales.
La dualidad del número 7 aparece reflejada en la expresión bíblica “siete años de vacas flacas y siete años de vacas gordas”.

Además, el 7 es frecuentemente empleado en la Biblia; en el candelabro de siete brazos, los siete espíritus reposando sobre la vara de José, los siete cielos donde habitan las órdenes angélicas y Salomón que construye el templo en siete años.